El deporte es comunicación y entretenimiento. Es fenomenología y poética. Roland Barthes escribió el relato del film El deporte y los hombres como una nueva mitología. Esta mitología inédita nos adentra sutilmente en el mundo del deporte a través del fútbol, las corridas de toros, las carreras de autos, el tour de Francia y el hockey sobre hielo, para enseñarnos que tras cada del deporte se esconde una mitología, un espectáculo, una publicidad que espera ser develada.lunes, 23 de junio de 2008
El deporte y los hombres de Roland Barthes
El deporte es comunicación y entretenimiento. Es fenomenología y poética. Roland Barthes escribió el relato del film El deporte y los hombres como una nueva mitología. Esta mitología inédita nos adentra sutilmente en el mundo del deporte a través del fútbol, las corridas de toros, las carreras de autos, el tour de Francia y el hockey sobre hielo, para enseñarnos que tras cada del deporte se esconde una mitología, un espectáculo, una publicidad que espera ser develada.domingo, 22 de junio de 2008
La intimidad como espectáculo de Paula Sibilia
En La intimidad como espectáculo, editado por Fondo de Cultura económica, Paula Sibilia analiza el fenómeno de los blogs, fotologs, youtube y álbumes del estilo facebook y myspace en clave de crítica conceptual. Este es un abordaje teórico de un fenómeno sociocultural que sintetiza diversas expresiones artísticas y personales, como el diario íntimo, el álbum familiar, la fotografía conceptual, y las diversas formas de construcción de la subjetividad con los dispositivos que aporta Internet.
La noción central del análisis es la espectacularización de la intimidad retomada de La sociedad del espectáculo de Guy Debord. La autora también recurre a la noción del narrador en Walter Benjamín, y a la de autor de Michel Foucault y Roland Barthes. También retoma a Richard Sennett para hablar de la intimidad y a Símmel para la construcción de la individualidad.
La masividad del uso de estos programas hace indispensable el análisis de este fenómeno para estudiar la construcción de las nuevas subjetividades y las relaciones sociales que conllevan a partir de nuevos conceptos. El libro de Sibilia es un buen comienzo para empezar con esta tarea.
sábado, 21 de junio de 2008
A quien corresponda de Martín Caparrós
En clave de ensayo periodístico novelado, Martín Caparrós nos entrega A quien corresponda, la historia de un ex montonero atrapado por un pasado revisitado a partir de la política de Estado de los derechos humanos del gobierno de Néstor Kirchner a través del slogan memoria, verdad y justicia que sobrevuela todo el espectro del texto. Carlos, el protagonista, inicia la búsqueda de lo que le aconteció a su ex compañera Estela, secuestrada embarazada durante la última dictadura militar. En el transcurso de esta indagación conocerá algunos de los protagonistas del bando militar que le irán proporcionando información y un panorama del resultado de los últimos treinta años de la historia argentina actual.
La historia es, sin embargo, una excusa para la reflexión acerca de la suerte de una generación que pretendía cambiar el mundo y se encontró con un enemigo mejor preparado y dispuesto a todo para mantener una hegemonía de intereses clasistas basado en la explotación capitalista.
La novela pretende ser una crítica de la política de derechos humanos que convierte a los luchadores en victimas para conseguir puestos en el gobierno y sostener la democracia y eliminar la posibilidad de la venganza como reparación histórica.
Los estereotipos de los protagonistas de la historia de
miércoles, 18 de junio de 2008
La parte maldita de Georges Bataille
“El ingreso del trabajo en el mundo sustituyó, desde el inicio, la intimidad, la profundidad del deseo y sus libres desencadenamientos, por el encadenamiento razonable donde la verdad del instante presente ya no importa, sino que importa el resultado ulterior de las operaciones. El primer trabajo fundó el mundo de las cosas, al cual responde generalmente el mundo profano de los antiguos. A partir de la posición del mundo de las cosas, el hombre se convirtió en una de las cosas de este mundo, al menos durante el tiempo que trabajaba. El hombre de todos los tiempos se esfuerza por escapar a esta degradación. En sus mitos extraños, en sus ritos crueles, el hombre está, desde siempre, en la búsqueda de una intimidad perdida”. La editorial Las Cuarenta acaba de reeditar La parte maldita de Georges Bataille, uno de los ensayos claves del siglo XX para continuar con la profundidad del pensamiento dionisiaco de Friedrich Nietzsche. Como él, Bataille prefirió ser un sátiro antes que un santo y a tono con la época e imbuido por la filosofía del martillo, salió a debatir con las ideas socialistas y liberales desarrollando la temática de la economía general, una inusual concepción de la disciplina económica, que rompía en pedazos la concepción sesgada e instrumental que hoy se sigue enseñando en todas las universidad del mundo.
La parte maldita es la denuncia de una moral económica que ha negado el don, que ha convertido el derroche en injusticia, evangelizando la economía. A través del concepto de potlach y de la parte maldita, Bataille recorre los modelos sociales de las sociedades religiosas: el cristianismo, el budismo, y el Islam, para continuar su crítica demoledora con el Plan Marshall y la sociedad Soviética, realizando de este modo un trabajo sociológico y heterológico que abrió las puertas a la posibilidad de otra forma de concebir las relaciones sociales por fuera de la moral burguesa y cristiana a través de una pregunta epistemológica que debería marcar toda nuestra lógica: ¿Cómo podría el hombre encontrase –o reencontrarse- si la acción, a la cual lo expone de cierta manera la búsqueda, es precisamente aquello que lo aleja de sí mismo?
viernes, 25 de abril de 2008
Volver a las raíces. Charla Sobre el rol del comunicador.
“Gracias a los habladores los padres sabían de los hijos, los hermanos de las hermanas, y gracias a ellos se enteraban de las muertes, de los nacimientos y demás sucesos de la tribu; y también algo mas, tengo la impresión de que el hablador no sólo trama noticias actuales, también del pasado, es probable que fuera asimismo la memoria de la comunidad, que cumplía una función parecida a los juglares, a los trovadores medievales, recordando a cada miembro de la tribu que los demás vivían, que a pesar de la grandes distancias que los separaban formaban una comunidad”
(Del libro El hablador de Mario Vargas Llosa, citado por Oscar Magarola)
Cuando de lo que se trata es de pensar cual es el papel del comunicador, enseguida se hacen presentes, en el pensamiento, los grandes medios de comunicación. Clarín,
Una propuesta distinta fue compartida en
De hecho, hay lugares sociales que no están identificados como áreas de trabajo del comunicador y que son la columna vertebral de la comunicación social. Hay que “pensar el rol del comunicador en los procesos que se producen en espacios sociales, en organizaciones, en instituciones, en comunidades, en municipios –explica Magarola- , rescatar el sentido de la comunicación en el sentido mas antropológico, mas existencial”.
Este sentido de la comunicación es olvidado y reemplazado por la perspectiva recurrente de los medios masivos. “La tecnología y el fenómeno mass mediático por momentos le han robado el sentido al concepto de comunicación” –continúa Magarola-. Al decir comunicación se dispara en forma inmediata: “igual medios, igual tecnología”, cuando en realidad la comunicación antes de existir como un fenómeno tecnológico fue un “fenómeno vital, inherente a lo humano”. Por eso el desafío del comunicador sigue siendo el entramado complejo de las relaciones de los sujetos en la cotidianidad, y nunca solamente el mundo de los grandes medios o de las tecnologías.
Universidad, nuestro segundo hogar
El problema esta en que entre la formación académica,
Sin embargo, el espacio universitario abre un desafío interesante: “atravesar esas 30 materias y trabajarlas con la mayor capacidad y profundidad porque estamos en una institución”. Corresponde a esta generación, al porvenir, dar un nuevo sentido a la comunicación y elegir qué país queremos. Pensar qué comunicación para qué país. Y en esto, “la memoria tiene mucho que ver, y la capacidad de creación también”.
“Queda como un entretiempo, un vacío que tiene que ser cubierto por una nueva generación”. Los sueños de las generaciones pasadas, el ideal de una comunicación alternativa tal como se planteaba en los 70 fue interrumpido por el mercado. “El mercado siempre nos vende que todo puede llegar a ser materia de comunicación. Por supuesto, cooptada, neutralizada, castrada, violentada, llevada a consumo, a gastronomía”- aclara Casullo. En este escenario “estatizar los canales de televisión, seria como hacer
Manos a la obra: el comunicador en la práctica
Es ahora cuando aquel entretiempo intenta ser interrumpido por los proyectos comunicativos de nuevas generaciones que intentan construir un camino diferente, incluso opuesto, a la lógica impuesta por los grandes medios de comunicación.
De hecho, éstos han reducido el papel del comunicador social o del periodista, a simple difusor de mensajes informativos o persuasivos. Mediante una extraña pantalla que oscila entre la objetividad informativa y la independencia periodística respecto del medio, la tarea del periodista mass mediático se basa en construir la infamación de manera tal que refuerce o sea funcional a los intereses del medio. En el libro “Contrainformación, medios alternativos para la acción política”, sus autores, Natalia Vinelli y Carlos Rodríguez Esperan, bien citan a Noam Chomsky, quien al hacer referencia a los periodistas que se definen independientes escribe: “Dicen, con mucha razón, “Nadie me dice lo que tengo que escribir, escribo lo que quiero. Todo ese rollo sobre presiones y limitaciones es una tontería, yo nunca tengo ninguna presión”. Lo cual es completamente cierto, pero el tema es que no estarían ahí si no hubieran demostrado previamente que nadie tiene que decirles qué escribir porque ya dirán lo correcto ellos mismos”. En esta línea modeladora, hoy por hoy, muchas instituciones académicas orientan la formación de nuevos egresados a la demanda de las grandes corporaciones periodísticas. Se trata de profesionales que no trascienden lo mediático y que asumen un papel pasivo en el proceso de transformación social.
Contra este estado de situación se dirigen las palabras de Magarola, a la hora de pensar los lugares de inserción profesional: “Pienso en las instituciones sociales, en la comunidad, en las organizaciones de los barrios, medios locales, etc.” Se trata de comunicadores que piensen en “cómo hace una institución para comunicar sus objetivos a la comunidad, para convocar; cómo establecer redes con otras instituciones, cómo conocer las demandas de la población, cómo fortalecer, mejorar, tender puentes, articular, estimular la participación. En estas preguntas hay un interesante campo de desempeño profesional abierto, que siempre estuvo, esta y estará allí”.
En este sentido, hay prácticas comunicacionales que se originan dentro de espacios universitarios con la intención de responder a las necesidades que surgen en el seno de la sociedad. Hernán, integrante de
Uno de los debates más concurrentes dentro de los espacios que pretenden ser una alternativa comunicación al, tiene que ver con que tipo de vinculación se establece, si es que existe alguna, con los medios oficiales. “Desde ANRed consideramos que, aunque el margen es mas bien estrecho, de todas formas, debemos aprovechar las brechas para introducir otras miradas, perspectivas, incluso temas, que no están establecidos a priori en los medios masivos, por su condición de integrantes del bloque dominante. El grado de apertura que alcancemos hacia los medios masivos, depende del grado de organización del campo popular, y de su vinculación con los trabajadores de los medios, para poder romper el aislamiento”.
En definitiva, se trata de aprovechar el momento de debate por el que atraviesa hoy la disciplina para nutrirlo de nuevos y valiosos aportes. Se trata de buscar la forma de romper el cerco de los medios, utilizando las herramientas que la propia carrera académica otorga. ¿Cuál es el objetivo? Quebrar la barrera que separa a la universidad de lo que debería ser su principal preocupación: las relaciones, las necesidades y conflictos que atraviesan a los sectores mas castigados de esta sociedad
jueves, 17 de abril de 2008
"La carrera de comunicaciòn es un error"
En el marco del III Congreso Panamericano de Comunicación que tuvo lugar entre el 12 y el 16 de julio de 2005, el profesor Héctor Schmucler nos concedió esta entrevista donde habló de las carreras de comunicación, su pasado, su presente y su futuro, la comunicación alternativa y los medios. Aquí el “Toto” se abre a los estudiantes y nos expresa sus más sentidas visiones.....
Como si fuera uno más, nos espera sentado en un banco cualquiera y observa y lee y charla con quien se le acerque. Nos llama, nos arrimamos cautelosamente y le indicamos un lugar para poder comenzar la charla. Una charla que pudo haber durado años pero que en escasos minutos nos enriqueció profundamente. Nos presentamos, parecía él más interesado en saber de nosotros, que a la inversa. Sin embargo, el tiempo corría y los compromisos también, apresurando así el comienzo.
- En su anterior visita a Buenos Aires, y específicamente a nuestra facultad, le preguntaron acerca de la modificación de la currícula de la carrera de comunicación. Al respecto usted planteó que si hubiera que modificarla habría que insertar poesía, nos gustaría saber por qué y para qué...
- Bueno, a veces es más fácil decir las cosas que tener que fundamentarlas. Dije eso para tener un sentido provocador, para generar preguntas. Sería muy difícil meter una materia llamada poesía. Pero cuando digo poesía quiero decir, además de los conocidos poemas, la idea de la poesía, es decir, la idea de lo creador, poesía es poiesis, que al fin y al cabo tiene su origen en la techné, que es lo mismo que la técnica. Techné quería decir primitivamente técnica y poesía. ¿Por qué? Porque la técnica era creadora, es decir, se consideraba a la técnica como un acto de creación y no un acto de repetición y de reproducción. Entonces cuando yo me refiero a la poesía estoy hablando de lo creador que se expresa también en esto que generalmente se entiende por poesía, es decir, el poema. Pero lo importante del poema no es ser una cosa escrita en verso, sino una manera de captar el mundo, o de decir el mundo, o de crear el mundo, no a partir de las normas lógicas, secuenciales, causa-efecto, que es a lo que estamos habituados, sino un sentido creador, imaginativo. Nombrar el mundo, no simplemente repetir los nombres que ya se le han puesto al mundo. Poderlos nombrar quiere decir poderlos ver en todo lo que significan como potencialidad, y no lo dado, ni lo repetido. Por eso yo insisto siempre en que el mundo ha sido creado, es decir, construido, pero es un riesgo decir que es construido porque es intranquilizante, nos hace responsables. Si el mundo ha sido construido quiere decir que no es producto de la naturaleza, sino que hay un pensamiento humano que lo ha ido construyendo a través de siglos. Quiero decir que de alguna manera somos responsables de que continúe este mundo o de que cambie. No es tan fácil, pero efectivamente si pudiéramos nombrar al mundo de otra manera, éste cambiaría, porque en el nombrar, al hablar, estamos dándole cierto valor a las cosas, estamos trabajando desde ciertos valores.
Si uno piensa que el objetivo de la universidad es formar profesionales que se inserten en la producción, no se está discutiendo el mundo. Lo cierto es que nuestra mirada del mundo existe y nosotros estamos construyendo para que siga existiendo tal cual como es (...). Uno puede pensar que la universidad puede ser el lugar del pensamiento creativo y no el lugar de formación de profesionales, lo que no quita que pueda haber formación de profesionales, pero uno podría tener un sitio que se dedique al pensar. Así, si uno piensa, cree o imagina un lugar donde hay pensar no instrumental, no para incorporarse en el mundo existente, al pensar le da un poquito de valor (bueno o malo no sé, correcto o no), un lugar autónomo de la instrumentalidad de ese pensar. Y la poesía es eso, la poesía tal vez sea lo más importante que pueda hacer el ser humano. Pero, y acá viene otra vez la misma pregunta ¿lo mejor que puede hace un ser humano no es la producción? Y no, no es la producción, es la vida. Si uno piensa así, la producción cambia de sentido. Igualmente siempre hay que producir, en el sentido de que hay que conseguir comida, pero a lo mejor el 95% de lo que se produce sería innecesario si uno pensara la vida de otra manera. Ahora es necesario todo esto, incluido este espacio en el que estamos, porque está concebido de la otra manera, porque es parte de un sistema productivo, de una manera de concebir la existencia de la sociedad. El asunto es apasionante y es largo.
Y como si se olvidara de lo que venía diciendo y mirando nuestras caras de asentimiento, de asombro, de interés, continua....
Yo hice mi primera experiencia en una carrera de comunicación en los años ‘70 en La Plata. Ahí se enseñaba literatura, filosofía, historia. Después, por distintas razones todo se fue instrumentalizando, se fue profesionalizando más, aparecieron además técnicas que suplantaron el pensamiento porque estaba todo ya armado, como esto (señala el grabador). El periodista antes no lo tenía, está bueno que esté esto, porque yo puedo hablar y ustedes guardan mis palabras en la posterioridad, aunque todavía no se sabe cuanto tiempo duran las grabaciones, pero no importa, hoy sería imposible no usar un grabador. Lo que quiero señalar simplemente es que hay una diferencia cuando el periodista (o quien sea) está en una conferencia y tiene que tomar nota, no puede estar desatento, no puede estar pensando solamente “a ver qué pregunta provocativa le voy a hacer para que al jefe le guste más y salga un escándalo en primera plana”. No, tiene que estar atento si quiere tomar nota, a condición de que quiera reflexionar, es un esfuerzo escuchar al otro y poder inmediatamente fijar palabras o frases que después pueda evocar, es un esfuerzo intelectual. Estos aparatitos que dan “fidelidad” a la vez eliminan todo el esfuerzo intelectual. Y aquí me pregunto, ¿el periodista qué es? ¿Cuál es el papel intelectual de un periodista? (…) Las mejores notas periodísticas que se han hecho en la historia del periodismo se han hecho a mano, todavía hay muchos periodistas de gran calidad que en todo caso tienen esto (el grabador) de apoyatura pero que toman nota, porque hay cosas que son irreproducibles. ¿Por qué? Porque la oralidad no sólo tiene una sintaxis distinta sino que tiene agregadas muchas más cosas, por ejemplo, mi gesto, mirarlos a ustedes a la cara, mi movimiento, mi tono, mis silencios, cuando esto pasa al papel queda todo borrado. Todo esto es importante como labor intelectual para trasmitir algo.
- Cuando usted decía esto yo pensaba que hace un tiempo en el foro de Porto Alegre Eduardo Galeano decía que el rol de la prensa era decir cosas que tuvieran necesidad de ser dichas ¿en este sentido usted lo piensa?
- Realmente me cuesta mucho o me siento incapaz, o tal vez me cueste porque me siento incapaz, de decir qué tiene que hacer la prensa. Es una pregunta muy frecuente, ¿qué debe hacer la prensa? ¿Qué debe hacer el periodista? ¿Qué debe hacer el comunicador social?, preguntas casi de cajón en cualquier reunión donde vaya a dar una charla. Me cuesta porque es hacer metafísica, como si no hubiera conflicto. Esta es una palabra clave, hay conflicto en la sociedad, en los grupos, en todos lados hay conflicto, vivimos en conflicto. Por lo tanto, si uno dijera qué debe hacer la prensa, e idealmente que la prensa hiciera lo que uno dice, se elimina el conflicto. La prensa como cualquier otra cosa, en general, refleja los diferentes conflictos, a veces refleja bien, a veces refleja mal, a veces los disimula, a veces los explicita. Otra cosa es decir si nosotros hiciéramos un periódico o pusiéramos un canal de televisión, o tuviéramos una emisora radial “vamos a hacer esto”, ¿por qué?, porque es lo que ustedes creen que es lo que se debe hacer. Ahora, los periodistas o los que dirigen un diario o un canal cualquiera, hacen lo que consideran que deben hacer, no es que sean todos tramposos, “tendríamos que hacer esto pero sin embargo...”. No, porque aun cuando digan “ah, me gustaría hacer esto....” pero claro, “si publicamos esto se nos caen tales avisos”. Pero estas son las condiciones en que existe la prensa. Entonces, uno no puede decir “la prensa debería ser...”. Es como decir “los programas de televisión tendrían que ser así...”. No pueden ser así salvo que cambie todo, cosa inimaginable. Cuando digo que cambie todo quiero decir que un canal de televisión no sea una empresa comercial.
- En general, ¿No hay una tendencia dentro del campo de la comunicación a pensar a la comunicación como algo totalmente autónomo, aparte de todo lo demás? Por ejemplo, “se podrían democratizar las comunicaciones solamente democratizando las comunicaciones”.
- A ver, todo lo que sea democrático (o casi todo) me parece bien, por lo tanto yo no diría no, no hay que democratizar. Pero después me pregunto ¿qué quiere decir eso? El problema es que estamos trabajando con una cantidad de palabras que son tan evidentes que no hace falta definirlas, y de tan evidentes que son, son absolutamente huecas ¿qué quiere decir democratizar la comunicación? Ojo, esto no lo estoy respondiendo ahora, es una discusión de la que participo hace por lo menos 25 años. (….) Cuando todavía se habla tanto del informe Mc Bride y toda esta historia, esa pregunta nos la hacíamos ya en aquel entonces aunque algunos, por razones históricas, tuvimos activa participación en todo esto. Esto no es ningún alegato en contra de la democracia ni contra ninguna forma de democratización, pero imagínense ustedes que a los 3 millones de espectadores de Tinelli (no se cuántos son pero no deben ser menos), se les dijera: democraticemos. Hacemos un acto de fuerza, lo sacamos a Tinelli y le decimos a estos tres millones: “a ver, hagan un programa ustedes en esta hora, ¡Vamos a democratizar! ¡Basta de Tinelli! ¡Basta del poder económico!”. Harían Tinelli. O llorarían desesperados porque no está Tinelli. Y esto no habla mal ni de unos ni de otros, esta es la realidad que uno puede decir me gusta o no me gusta, pero esta es la realidad.
Parecía incansable, quería contarnos muchas cosas y nosotros escucharlas, y en este momento de la charla no podía faltar una entrada a lo alternativo.....
Es buena la experiencia de todo lo que se ha llamado alternativo, tuvo distintas épocas, según lo momentos y según las situaciones políticas y las situaciones económicas y tecnológicas. Por ejemplo, la alternatividad en radio florece como ustedes saben con la FM, porque se vuelve muy fácil. Es impresionante las FM que aparecieron en la Argentina y en el mundo, miles y miles y miles. Muchas desaparecieron, pero la inmensa mayoría se volvieron igual que las otras, nada más que se llaman alternativas y que forman pequeños grupos. (…) ¿Por qué? Porque tienen esta idea: somos alternativos, pero si no nos escucha nadie ¿para qué? Pero para que nos escuchen tenemos que hacer como los grandes programas escuchados por todo el mundo, entonces hagamos algo similar a Tinelli o, en Córdoba, a Mario Fedeiro, que en Córdoba domina toda la mañana y todas las radios, el 80% de la escucha. (…). Pero muchas de las llamadas radios alternativas dijeron: “bueno, para que nos escuchen los vecinos del barrio, los pobres, los barrios carenciados que escuchan al otro, entonces tenemos que ser como el otro”. Pero en cuanto ya son como el otro, son la autorrepulsión de lo mismo. (…) No es un problema de repetir sino un problema de experiencia, no es cuestión de tener otra voz para que sea escuchada y diferenciada de otra, sino que esa otra voz sea aceptada, quiero decir, hay condiciones para aceptar la llamada verdad de esa nueva voz. Con lo que estoy diciendo quiero señalar que el asunto tiene la complejidad de las estructuras culturales de la sociedad. De la estructura cultural, económica, de los hábitos. Cuando digo cultural quiero decir de las ideologías dominantes, es decir, este pensamiento común. Pero esto requiere cambiar fuertemente cierta teoría que hay sobre la sociedad, sobre los medios masivos. Hay que repensar todo esto. Es decir, concluir, aunque yo no tengo otra respuesta, ponerlo en duda, estas ideas de los buenos, los malos, los malos son los que mandan y todos los buenos son las víctimas de los que los mandan. Las cosas no se producen así...
- Y cuáles serían esas ideas, ni viejas ni nuevas tecnologías, sino otra manera de establecer vínculos comunicativos...
- Bueno eso es como cambiar el mundo…Ahora si uno no intenta lo imposible…si uno no está pensando…No en hacer un plan para que de acá a cinco años cambie el mundo, sino en ver cómo pensar de tal manera que no nos entrampemos en esto que nos ocurre infinitamente. Y a los más viejos nos ocurre más que a los más jóvenes, porque hemos tenido más tiempo de creer que vamos para un lado y cuando llegamos vemos que hemos ido para el otro, como le pasaba a Colón que pensaba que había llegado a la China y había llegado a América. Pero es así como ocurrió con las revoluciones. Las revoluciones se hicieron para cambiar el mundo y de pronto se derrumbaron, no sólo en medio del fracaso, sino en comprobar que no habían hecho otro mundo. Bueno, este es mi criterio. Digo las revoluciones porque estos han sido los modelos de cambio. No tengo una hipótesis sobre qué ideas reemplazan a qué. Pero todo esto hay que pensarlo para no quedarse en la superficie. Si ustedes están pensando en algo alternativo, pero ¿alternativo a qué? Porque decir alternativo es como decir comunicación, es más o menos lo mismo...
- Yo le iba a preguntar eso ¿qué quiere decir comunicación?
- Bueno, gracias a esas preguntas me hacen hablar horas y horas, porque este es el tema...A ver, alternativo quiere decir literalmente una cosa en lugar de la otra. Esto (toca una mesa) es alternativo a un banco, es el sentido más común, por lo tanto con alternativo quiero decir no lo mismo, pero bueno ahí hay que decir ¿qué es lo no lo mismo? Insisto en la experiencia, no en la teoría, en la experiencia de muchos movimientos alternativos. Por ejemplo, la prensa alternativa tuvo un momento anterior a la radio, ya que por razones técnicas y económicas tuvo una difusión enorme. Y algunos consiguieron objetivos muy importantes y muy buenos. Quiero decir el hecho de que desaparezcan no es grave... hay objetivos a largo plazo, a mediano plazo y eternos. Quien se plantea los eternos está bastante equivocado. Pero hubo un movimiento célebre que se dio en los ’60 y ’70: la radio y la prensa minera en Bolivia. Fueron famosas, pero ocurrió que la realidad fue cambiando: desaparecieron las minas, desaparecieron los mineros, como está desapareciendo el proletariado. Por lo tanto, esta fuerza que para el marxismo tenía que ser el sujeto de la historia, va desapareciendo por los nuevos modos productivos. Nos quedamos casi sin sujeto. Son realidades que hay que tenerlas en cuenta.
Pero, si me preguntás de comunicación...de comunicación no tengo ninguna definición porque no hay. Hoy comunicación es todo, ¿qué no es comunicación? Por eso creo que uno tampoco puede decir es esto, porque no hay nada que no sea comunicación
(…)Hay una tradición, sobre todo en los partidos de izquierda de comienzos del siglo pasado, que cuando se forma un partido de izquierda, que se piensa sobre todo vanguardia, lo primero que hace es publicar un periódico, porque (es) la ilusión iluminista, porque esto viene de cierto iluminismo racionalista, de la Ilustración, cierta creencia en la verdad que resplandece a través de las palabras. Yo no se si alguno de ustedes es militante y hacen lo mismo, lo cual sería muy honorable. Mi punto de vista no es una condena, para nada. Pero es una ilusión. Yo lo hice también, porque fui militante de izquierda y de varias cosas. Y la idea de creer que vendía un periódico y el tipo lo leía y cómo no va a ver la verdad, porque uno cree que hay una especie de verdad en sí que se puede transmitir a través de palabras, y es tan evidente que si el otro lo lee se le revela, se le ilumina. Y no es así, lamentable o afortunadamente no es así.
Y esperando una respuesta esperanzadora, una idea de acción concreta....
- ¿Desde una carrera de Comunicación qué cosas, qué acciones pueden llevarse a cabo por fuera de los medios?
- Esto que les voy a decir es off the record, off de record quiere decir que no pretende ser verdad ni nada parecido. Quiero decirles que, y lo he dicho muchas veces, después de tantos años de vivir de las carreras de comunicación, y no después, quiero decir, aun cuando era profesor y vivía de eso, ya hace muchos años que pienso que la carrera de comunicación es un error. Esta carrera que ustedes están cursando, su primer programa lo hice yo hace veintipico de años. Me acuerdo que yo estaba todavía en México, estaba ya volviendo cuando en un viaje, Delich (por Francisco Delich, ex rector de la UBA y de la Universidad Nacional de Córdoba) que era el normalizador, llega y me dice “una de las cosas que tenemos que hacer es una carrera de comunicación en Buenos Aires”. (...) Yo estaba de acuerdo en que no se podía dejar de hacer una carrera de comunicación. Buenos Aires no tenía carrera de comunicación y ya existía en un montón de lugares. Hubo una presión social, hubo un interés político, una ilusión, hubo muchas cosas que exigieron que sí. Y en ese sentido me pidió que hiciera un esbozo y lo hice. Yo me acuerdo que le dije que no empezaría por una carrera, empezaría por una especie de curso de posgrado. Yo creo que sale gente muy capaz de las carreras de comunicación porque hay mucha gente capaz, pero también salen muchos mediocres, o se abandona. La proporción entre los que entran y los que salen es abismal. Porque se va a estudiar comunicación como a una especie de lugar mítico, por eso que no podemos definir, todo lo que se sienta como necesidad de expresión, que a lo mejor lo que se quiere es escribir novelas o ser actor de teatro. Me parece, y lo pienso muy seriamente, que es un equívoco cómo se está y creo que estas carreras van a ir desapareciendo, a pesar de que están en su pleno auge. Ayer lo decía Pasquali (Antonio Pasquali). En América Latina hay algo así como 1800 carreras de comunicación, y con una población de algo así como de 800.000 estudiantes. Son cifras escandalosas. A pesar de esto, creo que va a haber una tendencia a profesionalizarla cada vez más y, cada vez más, van a ser carreras técnicas. Yo no digo que esté bien, pero me parece que no hay otro destino. Entonces, qué bueno sería que aquellos a los que les interese el tema, que es fundamental, de la comunicación y los estudios en comunicación (no la formación de profesionales), puedan llegar a hacer algo. (…)
Pero yo no sé qué se podría hacer ante la diversidad de cosas que es la comunicación. Hacer una carrera de comunicación es complicado, más cuando se llaman carreras de Ciencias de la Comunicación. Yo no conozco una Ciencia de la Comunicación, y no lo digo en broma (al margen de si uno estuviera de acuerdo o no con esa concepción de la ciencia). Una ciencia tiene un objeto hacia el cual se dirige, si este objeto es diluido, es múltiple, no hay posibilidad de abordarlo críticamente. Entonces no hay una Ciencia de la Comunicación. El tema es complejo. Lo que no es científico parece poco serio. También creo que con los años se va a ir formando más gente vinculada a ciertas prácticas. Todo lo que se llama Comunicación Institucional hoy es dominante. Por institucional se entiende todo, después alguno diferencia lo empresarial, pero no hay mucha distancia (…) Pero cómo vincular eso con cierta reflexión sobre el papel de la comunicación en las relaciones humanas en un sentido que vaya más allá del cliente-vendedor, no es tan fácil. Tampoco se puede hacer una carrera con 180 materias para hablar desde el arte hasta la psicología en el manejo de las relaciones interpersonales. Me parece que es inabordable. Si te llaman, uno dice lo que le parece más prudente, pero con la convicción de que es muy difícil darle solución a algo que desborda. Dicho todo esto que es bastante oscuro, bah, no sé si oscuro, no quisiera que parezca como oscuro, no es para decir crucémonos de brazos, es todo lo contrario.
Pero si uno no se pregunta, nunca va a haber respuesta. Yo no tengo respuestas, no tengo respuestas puntuales porque creo que no hay. Pero el no tener respuestas no significa abandonar el problema, sí existen los problemas, uno puede reconocer problemas aunque no tenga respuestas. Aunque el sistema dice que para cada problema hay una respuesta, ¿por qué?, porque ya tienen la respuesta, entonces inventan el problema y le dan la respuesta.
Y así nos podríamos haber quedado por horas, pero hacía horas que Héctor Schmucler tendría que haber estado en otro lugar, con otras personas, con otras palabras. Sin embargo, nos habló, nos escuchó, y disfrutó (eso creemos) de la charla tanto como nosotros. Se despidió muy amablemente hasta una próxima ocasión. Nos dejó llenos de incertidumbres pero con algunas luces en el camino.
jueves, 13 de marzo de 2008
Doblemente empecinado
A tres años de la publicación de esta nota acerca de la Universidad Trashumante recuperamos esta experiencia de construcción de una revolución desde la educación popular.
La universidad trashumante está dentro del grupo de movimientos que luchan por crear un nuevo paradigma social, cultural, y político. Lo hacen desde la educación, promoviendo la autonomía, el pensamiento critico, el trabajo interdisciplinario y la organización social.
Comprometidos muy fuertemente con la situación social actual, construyen las condiciones para lograr un cambio de sistema. El proyecto consiste en que el cambio no sea un sueño distante que desmovilice a las personas, sino una práctica cotidiana.
Desde San Luis a pesar de los Saá
El proyecto nació en plena década de los 90, en la Cátedra de Sociología de la Educación de la Universidad Nacional de San Luis y del grupo Sendas para la Educación Popular con sede en la misma provincia. Pablo, uno de sus integrantes, nos cuenta que “los estudiantes sentían que el espacio universitario estaba cerrado, que no había espacio para trabajar en lo que necesitaban dentro de la universidad”.
Con un proyecto de extensión consiguieron que les donaran un colectivo Dodge modelo 70, (un verdadero armatoste) al cual bautizaron Quirquincho, que en quechua significa doblemente empecinado. El Quirqui, como lo llaman, con toda su simbología, su rostro pintarrajeado con los nombres de los pueblos visitados, su carcasa memoriosa conocedora de todos los olores que habitan las geografías de nuestro país, ya recorrió más de treinta mil Kilómetros. viajando desde Ushuaia hasta la Quiaca.
Con el tiempo el proyecto se fue agrandando, comenzaron los viajes, se formaron grupos de educadores populares, se sumaron artistas, estudiantes, campesinos, tejedoras, poetas, bailarines, músicos. A partir de allí se comenzaron a dictar talleres de educación popular y se realizaron encuentros y circos criollos en diversos puntos del país.
Ideológicamente proponen y van en busca de una revolución epocal, que la construyen desde una militancia apartidaria y la educación popular como práctica cotidiana. Axel, de la UT reflexiona acerca de la revolución de esta manera: “Revolución que necesariamente debe ser epocal, es decir, sin nostalgias de lo ocurrido en tiempos anteriores y también sin anticipos dogmáticos que determinen sin reflexión los rumbos a seguir. Revolución que empieza dentro nuestro y tendría que constituirse como esperanza en el imaginario colectivo. Por todo esto es que también, hemos decidido desde hace algunos años, no trabajar en lo político partidario, ni dentro ni fuera de la Universidad. No porque consideremos que no sea importante, tiene que ver con cuestiones vocacionales, de estilos, de capacidades y también de formas teóricas, metodológicas y vivenciales de como construir diferente en la sociedad actual”.
Trashumante, repensarse, caminar, trasque?, trashumancia, moverse…
Cuando uno va entendiendo cómo es la vida trashumante se va a encontrar con palabras como socialización, optimismo, fortaleza, compromiso, y va a ir comprendiendo que es algo que se realiza todo el tiempo, interior y exteriormente, que no queda dentro de las cuatro paredes de un aula o dentro de un libro, que sale y se relaciona con lo cotidiano, que se pone al servicio de las necesidades de los otros y de uno por consecuencia.
Trashumancia: “La trashumancia no es sólo una actitud frente a la vida. Es por cierto caminar, estar vivos, creer y creernos, escuchar, saber mirar al otro desde el otro, no quedarse en el pasado, amar con esperanza y pasión el futuro. El trashumante debe saber enfrentar la soledad y animarse desde allí, siempre, a construir lo colectivo.”
Su actitud está ligada íntimamente a la vida. No es nostálgica, ni los convierte en bohemios, tampoco en románticos soñadores. Su meta es ayudar a cambiar el mundo, meta no lejana, porque es cotidiana, lo hacen en el día a día, pensando y haciendo, estudiando y en las prácticas cotidianas, profundamente responsables pero a su vez muy alegres, convencidos de que hay que ser abiertos, que esto implica vastas luchas interiores, muchas de ellas dolorosas, pero que los ayudan a crecer, a sentir que no están solos y por eso entre los compañeros se contienen, confían, se abrazan”.
Trashumar, en síntesis, es caminar por dentro y por fuera, es "otear" el mundo en el cual hoy vivimos, buscar un camino diferente que, sin dejar de lado las ideas y valores más trascendentes, permita construir desde otros lugares.
Resignificación educativa
En la Transhumante adaptan la educación a las necesidades de cada región y de cada persona en un sentido más psicológico, rechazan por completo la formación de profesionales a medida preparados para un puesto de 8 horas diarias dentro de una multinacional.
Por estos lados entienden a la educación como una herramienta al servicio de las mayorías e intentan “hacerlo con la máxima seriedad y alegría posibles. Esto implica estudiar, preocuparnos por construir y reconstruir los marcos teóricos, con la intención de que sirvan para poder profundizar las prácticas que realizamos. Dentro de uno de sus manifiestos proclaman “No somos ni pertenecemos a grupos iluminados que tienen todo claro y cada vez juntan menos gente. Lo hacemos desde la alegría y desde la esperanza real de que caminamos hacia un futuro diferente. No sólo utilizamos la racionalidad, sino también toda la riqueza que nos dan las expresiones artísticas, como formas de presentar nuestro mensaje”, dice Axel.
El pensamiento trashumante también propone una formación interdisciplinaria entre lo artístico y la formación educativa, donde se mezclan el teatro, la murga, el circo, la danza, el canto, etc. “Lo artístico refleja lo popular, interpreta a las personas, expresa lo que le pasa a la gente en general. Nos permite una aproximación a la vida desde una visión diferente y de la cual tenemos también mucho que aprender. A nosotros mismos nos pone en contacto con las alegrías y dolores más profundos”, dice también Axel.
Promueven la idea dialéctica de que "nadie educa a nadie, nadie es educado por nadie, sino que todos nos educamos juntos", idea que nos remite inmediatamente a Paulo Freire, uno de los teóricos de más influencia en el proyecto. (Y Sarmiento y sus profesores foráneos?)
Este sistema educativo permite que la persona que no sabe escribir pueda ser participe de esta formación y que no se vea reducida a repetir estructuras dadas por los educadores. El sujeto propone una serie de palabras “generadoras” pertenecientes a su cotidianeidad, a su propia cultura, estas palabras serán deconstruidas en unidades más pequeñas para luego combinarse nuevamente y formar otras palabras que puedan trasmitir su experiencia de vida. La idea es no caer en la repetición del mi mamá me mima o papá fuma pipa.
Con el avance de la alfabetización, el sujeto podrá transmitir y comprender más críticamente su contexto, porque se habrá relacionado con él. Tendrá una actitud activa por esta relación dialéctica sujeto-medio en la cual ambos se modifican.
Freire: Pedagogo brasileño, nacido el 19 de septiembre de 1921 en Recife. A lo largo de su vida se dedica a alfabetizar a las personas adultas, inventando su propio método de alfabetización. Acusado de subversivo internacional, traidor de Cristo y del pueblo brasileño, es encarcelado y exiliado a Chile después del golpe de estado de 1964, donde encuentra el marco ideal para seguir desarrollando su teoría y su praxis. Fue nombrado experto de la UNESCO y posteriormente pasa a ser profesor de la universidad de Harvard. Fue asesor de varios países de África recién liberados de la colonización europea. En 1980 regresa a Brasil donde pone su mayor empeño en la lucha por una escuela pública y de calidad para todos. Entre 1989 y 1992 asume la Secretaría de Educación de la Prefectura de San Pablo. A partir de 1992 da clases en la universidad de la cuidad y cursos y conferencias por todo el mundo. Muere en 1997. Entre sus obras se destacan “La educación como práctica de libertad” y la “Pedagogía del oprimido”.
Política pedagógica
Todo el pensamiento trashumante dentro de la educación popular tiene una base, un argumento político-ideológico, que va desde el compromiso social, tratando de romper con el aislamiento imperante, en busca de la liberación, ya sea desde el arte, la política, la educación o cualquier actividad dentro de la sociedad teniendo siempre un pensamiento crítico, autónomo y en busca del cambio social.
Para Pablo, “nuestra propuesta teórica es aportar a la transformación de nuestra sociedad desde la reflexión política pedagógica, como educadores populares nuestra tarea primaria y esencial es aportar herramientas de formación en la lectura de la realidad, mirar desde los otros, comprometernos “in situ” con los actores sociales, generar espacios de reflexión en el que la mayoría de las voces puedan decir y decirse, fortalecer la organización popular de base. La proyección de acciones tiene que ser necesariamente diferente. Y su búsqueda también. Si trabajamos por un “nosotros” diferente, necesariamente debemos partir de reconocer las diferentes formas de organización social, política y cultural y respetar los saberes cotidianos, de la vida, de los oficios diversos. Es así que creemos que una de las tareas fundamentales de la Educación Popular es aportar herramientas de construcción de un poder alterativo (de este orden establecido) y alternativo. Por eso apostamos a la construcción de espacios superadores de los partidos políticos, de los sindicatos y de las políticas de este Estado cooptado. Esto significa trabajar desde la formación de los sujetos en la construcción de una revolución”.